
Gracias Espíritu Santo por llenar de vida mis huesos secos, te amo Auxilio mío!
"Acerquémonos, por tanto, confiadamente al trono de gracia, a fin de alcanzar misericordia y hallar gracia para una ayuda oportuna." Hebreos 4, 16.

Lléname Señor de tu Espíritu, lléname.
Que dulce es estar en tu presencia, venir a tu encuentro. No sé cómo he podido dejar de visitarte. Pareciera como que no logro entender que sin ti no puedo vivir. Necesito más de ti. Ayúdame a transformarme en tu amor, a dejarme seducir por tu misericordia.
Señor hoy te alabo con un cántico nuevo, confío mi vida a tus manos mi Dios. Mi alma se regocija de esperanza al escuchar las promesas de mi Creador, pues tu Palabra ha sido, es y será por siempre la única verdad. Tú me has dicho: “No temas”. Yo sé que a mi lado siempre estarás. Siento tu aliento de amor sobre mí llenando de vida y alegría
las carencias de mi corazón. Oh mi Yaveh! Altísimo Padre amado! Con alabanza y adoración quiero tu grandeza exaltar! Proclamar que eres poderoso, generoso y real! Que tu nombre es grande, Santo! ¿A dónde habremos de hallar quien se asemeje a ti Señor, en amor y fidelidad?! Tú eres único, eres el principio y el final, eres dulce y glorioso… Tú eres mi Padre! Con corazón contrito me acerco a tu trono, buscando adorarte junto a tus Ángeles, buscando proclamar tu victoria junto a los santos y junto al coro celestial. 

Es que no puedo dejar de mirarte cada vez que estás frente a mis ojos, mi corazón se exalta... es como si quisiera salir de mi pecho para morar únicamente en el tuyo... Yo sé que este es tu cuerpo Jesús, lo sé, no tan sólo por tu Palabra ni porque así lo enseña tu Iglesia... sino también porque Tú me lo has revelado…"Que el Señor te bendiga y te proteja... Que Él te mire con amor y te conceda la paz." Números 6, 24-26.