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miércoles, 5 de noviembre de 2008

Llenaste mi vacío.

Jesús, tú eres mi identidad. Antes de conocerte, no sabía quien era ni que quería, andaba como muerta por la vida, vacilante, con miedos y temores que me orillaban cada día a ser una persona más vacía, más infeliz.

Ahora que tú estás en mi vida todo es distinto… gracias por rescatar mi alma y alejarme del camino incorrecto. Gracias por ir tras de mí sin cansarte, sin flaquear. Gracias buen Pastor por encontrarme y cargarme entre tus brazos. Fuiste capaz de ir por mi… cuan grande, inmenso e infinito es tu amor!

Tan vacía que era mi vida… era que faltabas tú Jesús!! Gracias por venir al encuentro, pues aunque yo no te buscaba te encontré mientras tú me buscabas a mí… gracias por no desistir y arrebatar mi alma para ti! Cuan agradecida Amado mío me encuentro… gracias Jesús, gracias vida mía, gloria mía.

viernes, 12 de septiembre de 2008

Ante Jesús, todo es nada.

Anoche estuve presente en la adoración al Santísimo que tuvo lugar en el Grupo de Oración Rebaño Joven de la Casa de la Anunciación.

En honor a la verdad, no estaba muy animada para ir al Grupo ayer, de hecho, ni siquiera creo que lo había contemplado, pero los planes del Señor no siempre son los nuestros. Yo tenía mucho tiempo por llamar a una señora y por x o y razón no lo había hecho; el caso es que justamente ayer la llamé y ya casi cuando estábamos cerrando el teléfono ella me dijo que para esa misma noche la habían invitado a una adoración que iba a tener lugar en Rebaño pero que ella no podía ir porque tenía otros compromisos. Entonces, de esa manera fue que me enteré que en la Casa iba haber adoración.

Pues eso se quedó en mi mente y en mi corazón la tarde entera. De repente y sin pensarlo le dihe a mi mamá que iba ir al grupo después de que llegara a mi casa. Me entró un poquito de pereza, eso si, pero dije no, yo voy a ir al grupo.

Últimamente me he sentido muy cargada, en prueba, o como yo digo “con todo los frentes abiertos”, entonces, como se imaginarán, había pensado contarle a Jesús toda la situación (o mejor dicho: las situaciones). Pues entró Jesús Eucaristía y yo de sólida a líquida full, sentía que estaba delante de su trono, tan sólo lo miraba mientras Él me miraba… me puse boba boba.

Yo quería alabarle, hablarle… pero no pude, tan sólo lo miraba, de esa forma mi alma se deleitaba en su presencia. Ante esa situación le pedí que mi mirada sea mi alabanza y mi adoración hacia Él. En varias ocasiones intentaba (de verdad que lo intenté) contarle de mí, de lo que me está pasando, pero yo sentía como un gozo dentro de mi ser, tanto así que bendito sea Dios! Comencé a reírme de mis problemas! Sentía como se iban mis cargas, que no había de que preocuparme estando frente a Él... de mis labios solamente brotaba la palabra gracias, gracias, gracias, gracias Jesús!

Aunque mi mente me decía dile lo que está pasando, cuéntale! Mi corazón, mi espíritu y mi alma se entregaban cada vez que yo decía gracias Jesús. Ahí fue cuando me di cuenta de cuan dichosa soy… así fue que me di cuenta que Jesús es más grande que mis problemas, que mis pruebas… que todo se desvanece ante Jesús, que ante Él todo es nada. Tanto así es verdad, que ya mi mente estaba en lo más profundo de su corazón y toda yo me ofrendaba a Él en adoración.

Y si, los problemas siguen, las tribulaciones están ahí, las pruebas continúan… pero Jesús Eucaristía me recordó anoche que mi deleite y mi paz están en adorarle, que todo está bajo su control y que Él es más grande que todo, que aunque la barca esté por hundirse Él está dentro de ella y que el viento le obedece a Él, porque está como todo lo demás, bajo su dominio… En ese espacio en el que tan sólo éramos El y yo, mi actitud cambió, no me fui cómo llegué. No me fui sin problemas, pero me fui con paz y serenidad, no me fui sin tribulaciones, pero me fui con esperanza y gozo, no me fui con todas las respuestas a mis preguntas, pero me fui fortalecida, animada y en victoria… y lo más importante… “abombada” (que palabra ni más fea jijjijiji) de su AMOOOOR!!♥!!!... Jesús Eucaristía es real, visítalo! Adórale! Acompáñalo a llenarte de Él...

Bendición.

"Que el Señor te bendiga y te proteja... Que Él te mire con amor y te conceda la paz." Números 6, 24-26.