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jueves, 30 de abril de 2009

Para nuestra madre en su cumpleaños.

(Foto tomada en Agosto 2005)
Amada de nuestros corazones:

Es para nosotros motivo inmenso de alegría y dicha poder compartir junto a ti un año más de vida que Dios te concede con su bendición. A Él elevamos gratas y sinceras plegarias para que tu corazón sea lleno siempre de amor, de alegría, de paz, de sueños y de anhelos que Él, en su momento, hará realidad.

Le damos gracias por que tú eres el regalo más grande y más valioso que se nos haya dado en esta vida. Nada, absolutamente nada ni nadie puede darnos la felicidad que sentimos y la seguridad que nos invade cada vez que tú nos guardas en tus abrazos de amor, sabemos que junto a ti, todo estará bien… tú siempre buscas la forma, y el Señor al ver las intenciones de tu corazón, comienza a abrir las puertas y a allanar los caminos… siempre ha sido así.

Sabemos que debes estar cansada de escucharlo, más nosotros nunca de decirlo: eres la mejor madre del mundo. ¿Dónde habrá otra como tú?... eres única, especial, excepcional, maravillosa, hermosa… sencillamente eres todo lo que quisiéramos ser para nuestros hijos.

Te amamos. En este día especial, queremos darte nuevamente las gracias por ser lo que nunca has dejado de ser: una madre en todo el sentido de la palabra, en todo tiempo, en toda circunstancia, la única persona que ni por un segundo nos ha desamparado ni ha dejado de creer en nosotros. Gracias madre porque de ti nos vino por primera vez el amor. Gracias por tus luchas, por tus esfuerzos, por tus sacrificios… gracias por ser ejemplo de superación y de fortaleza, de integridad y de trabajo.

Que Dios te pague todo lo que has hecho por nosotros, muchas veces más allá de tus deberes y obligaciones, que Él te de lo que humanamente nosotros no podemos… todo el amor y la felicidad que nadie más que tú merece.

Feliz cumpleaños mamota, mamita, ma, madre, mama, mami chula!!!!

Tus hijos que te aman,

Jorge Alberto, Selene Mayrelin, Jean Hilton y Ellen Denisse.
30 de abril de 2009.

jueves, 26 de febrero de 2009

Hola mi Abbito:

No sé que ni como empezar estas líneas… si diciéndote que te amo, si agradeciéndote por tu amor, por tu misericordia, si pidiéndote perdón por mis faltas… pero bueno, conociéndote, la empezaré como empezarías Tú una carta dirigida a mí… diciéndome cuanto me amas.

Te amo, te amo, te amo, te amo.

Padre, no dejo de sorprenderme por tu amor, eres tan bueno, tan bondadoso. Eres tan grande, tan poderoso y a la vez tan tierno y tan fiel. No encuentro como agradecerte, no tengo nada que darte, pues todo lo que tengo me ha sido dado por ti, y lo que soy, lo soy por ti, por tu gracia, por tu perdón.

¿Recuerdas aquella madrugada en la cual me prometiste a través de tu verdad que si ponía mi alegría en ti Tú le concederías los deseos a mi corazón y que si yo confiaba en ti Tú ibas a obrar grandemente en mi vida?...

Ese fue uno de los momentos más hermosos que he vivido contigo, recuerdo que esa promesa me la diste en un retiro varios días antes, y que luego me la fuiste recordando hasta aquella madruga en que yo la declaré una realidad en mi vida.

Bueno Pa, tal como dice tu Palabra, nadie que ha confiado en ti ha quedado defraudado… yo tampoco. Siento que hoy en día estoy viviendo esa promesa y por eso te doy las gracias Padre… te doy las gracias porque verdaderamente eres un Dios de pactos, siempre cumples tus promesas, y porque nunca me has dejado desamparada.

Gracias Padre por todo, por tu amor, por tu gracia. Gracias por ese hombre que has puesto en mi camino. En el momento justo. En el momento indicado. Permite Padre de misericordia que yo sea de bendición para Él, para su vida, para su familia. Permite que yo lo ame como Tú mandas a amar. Gracias Padre por Antonio, gracias por su vida, gracias por él.

Te amo, Abba Padre, te amo,

Con todo mi alma, mi mente y mi corazón,


Tu hijita,


Mayre.

martes, 12 de agosto de 2008

Dulce Amado mío:

Nueva vez abro mis ojos y mi primer pensamiento, al igual que el último recuerdo de anoche, eres Tú. Cada vez que intento respirar siento como el aire de tu amor se adentra de manera mística en todo mi ser. Mi alma, alegre y danzante, enamorada y entregada, sólo anhela estar en tu presencia. Mi plenitud eres Tú, sólo de ti necesito para vivir, de ti me viene el auxilio, de ti me viene la paz, de ti me viene todo lo que necesito, lo que nada ni nadie más me puede dar.

Anidas a mi corazón cada uno de tus deseos y te pasea por él dejando cautivo mis sentimientos, haces morada y plantas el nido, y sólo Tú basta. Tu dulce, compasiva, amorosa, sutil y tierna mirada estremece todo mi ser. Aún sin merecer tanto amor, sin merecer tu mirada y a pesar de lo que soy… aún así me amas con amor eterno, aún así me eres fiel, caminas junto a mí de la mano, y me llevas a tu lugar santo.

La eternidad no me basta para adorarte, para amarte; no existe tiempo alguno en esta vida ni fuera de ella que sea suficiente para contemplar tu hermosura y rendir mi alma a ti. Anhelo con ansias eterna postrarme ante ti y ofrendarme por completa de una manera definitiva y perpetua.

Mi mayor anhelo es verte cara a cara, contemplar tu hermoso rostro, mirarte a los ojos, sentirme tuya, ver tus labios llenos de gracia, adentrarme a tu alma y habitar en tu corazón. Quiero sentirte a dónde vayas, a ti servirte sin condición, saberme esclava de tu palabra y danzar para ti la más hermosa melodía de amor.

Es por tu gracia que hoy soy quien soy, es por tu misericordia derramada que hoy soy quien soy, es por tu muerte en la cruz y por tu resurrección gloriosa que hoy soy quien soy, es por tu amor que puedo amar… Todo esto me viene de ti, ningún merito tengo yo, he decidido abrirte las compuertas de mi alma para que seas Tú quien reine en mi corazón.

Te amo mi amado Jesús, te amo mi dulce Salvador, sin ti no tuviera yo vida, sin ti nada fuera yo hoy. Gracias Pastor por traerme a tus atrios y guiarme hasta la casa de tu amor. Gracias mi amado Jesús porque por ti, sólo por ti, vivo yo hoy… te amo amor.

Con mi corazón a tus pies,

Tu enamorada y amiga,

Selene.

Bendición.

"Que el Señor te bendiga y te proteja... Que Él te mire con amor y te conceda la paz." Números 6, 24-26.